Vivir sin soñar

Pensemos que hacemos en nuestras vidas diariamente y que significa lo que hacemos, tan solo nos dejamos llevar por la rutina... o tenemos un camino trazado por nosotros.

Sunday, June 11, 2006

Vivir sin Soñar

Puede que el día a día sea caótico, extenuarte; pero ¿hacemos algo por cambiarlo??? Creo que en muchas ocasiones no hacemos posible esto, seguimos haciendo nuestra rutina y vivimos en ella hasta que nos acostumbramos. Que hay como otras personas que buscan hacer algo nuevo e intentan tal vez... no llegan a sentirse diferentes y basta con algo nuevo, después de probar muchas cosas, hasta algo tan sencillo y sin importancia hace la diferencia una gran diferencia para ese momento en el cual están viviendo. Podría mencionar un simple ejemplo una reunión o una simple visita a una galería, ese momento hace la diferencia. Daban las 7:30 de la mañana tenia una reunión a primera hora una visita institucional, había llegado a la hora del encuentro, nada hacia suponer que podría ir bien, mi mejor amiga estaba durmiendo y nadie conocido veía venir me enrumbé en este nueva aventura tal vez conversaría con alguien. Aparecieron en su mayoría los que íbamos a ir de una lista de 15 personas sólo aparecieron 5, ya acercándonos a tomar el vehiculo, un simple intercambio de saludos y la mañana seguía igual.
Como toda visita te dan la bienvenida ahí estaba en un grupo de 5 personas de las cuales era la única mujer y fue divertido ya que muchas cosas nuevas aprendía, no sabía que detrás de un producto habían tantos procesos y tanta gente involucrada en eso. Bueno la visita fue reconfortante una despidida con unos bocadillos y el día estaba a salvo. Nos despedimos, cada uno tomo una dirección distinta; pero yo no sabía aun donde estaba así que pedí ayuda al primer chico con el que había conversado, antes de empezar esta visita. Me indico a grosso modo cual ruta era mejor; pero era muy temprano aun y no quería regresar. Le pregunté si tenia algo que hacer, contesto que no y le pedí que me acompañara al aeropuerto, conversando en el camino y convirtiéndose la conversación mas amena del mundo, sentía que no quería irme y pasar si era posible la noche conversando, lo cual no iba ser posible.

Sólo tenia que disfrutar los momentos que terminaban con cada segundo que pasaba, no me sentía como otras veces que esto acabaría, me sentía de alguna forma tranquila y ni siquiera tenia noción del tiempo.

De un Sueño Despierta

No se nada de ese chico lo que paso fue algo muy hermoso, sabes recuerdo el primer día que lo saludé. Su mirada, su sonrisa tan apacible estábamos en medio de la vereda irrumpiendo el paso de los transeúntes y el mundo se podía venir encima , nosotros ni cuenta, así eran casi todas las tardes a la hora que salida, siempre se paralizaban nuestros corazones a esa hora. Hasta que un día no lo vi más había pasado como una semana que no lo veía porque me habían cambiado el horario de clases, un día en el receso salgo con mis amigas a compra al pequeño kiosco que había y bajando las escaleras me encuentra mi mirada y se acerca a darme un saludo con un beso estaba sonrojada y no podía creerlo que estaba en ese momento en el mismo local donde estudiaba no supe que hacer me sentí extasiada de la alegría y a la vez confundía, no sabia a donde mirar mis amigas me habían dejado sola con él y mas pudo mi miedo que tuve que decirle que nos veríamos después. Para esto semanas mas tarde ahora su salón quedaba enfrente del mió y a cada timbre del recreo salíamos a la misma hora y no saludábamos en el mural de la puerta y yo siempre sonrojada de verlo lo disimulaba con sonrisas. Llegó un día mi amiga se le ocurre acercarse a un compañero del salón y lo abraza, me quería morir en el acto justo cuando lo abrazaba y me saluda, salió él y vio algo que no era miró desconcertado y se volvió a su salón no sabía que hacer me moría de la tristeza quería ir corriendo a explicarle que lo que había visto que no era así; pero mis amigas me retuvieron.

Pasó el tiempo y nuevamente el cambio de salones ocurrió ahora estábamos en pisos diferentes y cada recreo lo iba a ver a conversar él siempre con una sonrisa en sus labios y su mirada tímida y dulce. Había pasado 5 meses de ello se acerca el termino del curso, habían rumores de una amiga que lo conocía y estudiaba con él que le gustaba una chica que eran las mismas características de las mías, su amigo Carlos acercaba a veces por realizarle algunas preguntas indiscretas, que luego ella después me las confesaba.

Cada vez más cerca el término de las clases se acercaba y era más evidente, comenzaba a desesperarme, quería ir a decirle lo que sentía no quería perderlo para siempre ese fue mi miedo latente se acerca la última vez que lo veía salir con su mirada apacible, sencilla y su sonrisa esplendida. Quedé un día en ir a la biblioteca como siempre a encontrarme con María Rosa, la esperaba y no salía, era una dulce espera porque también lo esperaba a él; pero nunca salió o tal vez se perdió en la multitud que no alcancé a ver si estaba.

Vino el último día de clases tenia mucho miedo, ese miedo latente y constante de perderlo, no había otra manera que decirle lo que sentía porque él era muy tímido para hacerlo o tal vez nunca se atrevería hacerlo conmigo por no perder la amistad. Esta muy dispuesta y decidida ha realizarlo, le pedí a Karela que me acompañara hasta donde se encontraba él; pero cuando me fui acercando hacia donde se encontraba él veía una mirada esquiva y fría, ya no había la sonrisa en sus labios, no quiso verme.
En ese momento no entendía lo que pasaba baje las escaleras lo mas rápido posible aguante el llanto y pensativa todo el día, porque me sentía culpable tal vez de algo que no había hecho, recorrí en mi mente todo lo que había pasada desde que lo conocí y no encontraba el error. Tenía la última oportunidad de despedirme de él a la salida y fue nuevamente frío. Su indiferencia fue mortal para mí, a partir de ese entonces no dejaba de pensar en esas tardes a la hora que salida donde el mundo se paralizaba un instante.

Ya era fin de año y se iba a dar el último Seminario de Literatura no podía faltar a ese evento. No logré llegar temprano los asientos ya habían sido ocupados acercando a un lado, vi un asiento libre y lo tomé. De momentos sentía algo extraño miraba hacia los lados y no veía a nadie conocido, luego volteé hacia a tras y no hallaba a nadie. Finalizando ya el evento todos se acercaba a los escritores a saludarlos y en el fondo había estado él, bajó rápido las escaleras que se desvaneció en el camino que no logré alcanzarlo.